¿Existió realmente Carmen?

Carmen no es sólo un mito, Carmen fue una cigarrera natural de Sevilla. Carmen fue una gitana cigarrera y trianera, cuya vida y muerte, entre el primer cuarto del siglo pasado, generó una leyenda popular. Cuando Mérimée escribe Carmen, en 1845, a los quince años de escuchar de la boca de la Condesa de Montijo la popular leyenda, lo más probable es, tratándose de la imaginación de un novelista, que personajes, paisaje, formas y costumbres de un entorno cultural lejano al suyo, en el que vivió de paso en 1830, se le mezclen en los recuerdos y pasen a protagonizar una historia cuyos puntos de partida fueron austeros e insólitos, y de ninguna manera típicos ni tópicos; y de ahí que por ser hechos inhabituales en la vida de esa sociedad donde se produjeron, conmocionaran al medio y se convirtieran en leyenda.

Entabló Carmen amores con un militar vasco llamado D. José Lizarrabengoa, quien, tras participar en una redada de gitanos en Triana y atraído por su singular belleza de mujer, la toma del suelo, caída y atropellada, y evita su detención. En la sociedad sevillana de aquel tiempo (y quizás también de éste) el emparejamiento público de un hombre castrense con una gitana sin pasar por ningún registro civil ni bendición eclesiástica alguna, fue un acto escandaloso y provocativo que zamarreó a la pequeña y alta burguesía sevillana encorsetada en costumbres sociales inviolables.

Tras su muerte, en la Puerta del Príncipe de la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, Carmen se convierte en una mítica referencia del debate de la mujer por su libertad, y se consolida definitivamente como leyenda desde el momento en que se escuchan por Triana y Sevilla los tiros de la ejecución de su machista amante, el oficial vasco de un Regimiento de Caballería, D.José Lizarrabengoa.

Una historia, una leyenda de transmisión oral llena de rigurosos y atrevidos comportamientos, de dignidades y libertades, enraizada en nuestra cultura popular y ajena a la visión literaria y romántica del siglo.

Es llamativo que una obra que tardó tanto en ver la luz, pero que fue redactada, según dicen, en ocho días, al poco tiempo tuviera ya una estela de autores que ponían sus pinceles, partituras, y un poco más tarde, sus películas, al servicio de esta cautivadora mujer. En concreto se puede hablar de una ópera, tan famosa o más que el propio libro de Mérimée, del año 1875, escrita por Bizet, y de una docena de películas firmadas por directores como Ernst Lubitsch en 1918, Charles Vidor en Los amores de Carmen (1948) con Rita Hayworth, o Radley Metzger en su Carmen, baby de 1967, adaptando el mito a los tiempos modernos.

La más reciente producción, española y con actriz sevillana, ha sido la Carmen de Vicente Aranda (2003), donde Paz Vega, interpretó como nadie a la cigarrera.

Los trajes típicos de las Cigarreras tienen tendencias goyescas de la serranía rondeña, árabes de la Córdoba lejana y mora y gitana de la cava granaína; todo mezclado con el arte sevillano. Hemos podido ver estas tendencias en pasarela, en la calle e incluso en la Infanta Elena:

 Un saludo Flamencas! Espero que os haya gustado!

(K)(K)

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