Retales de mi Feria 2019

¡Hola Familia!

Hace ya un tiempo que no me paso por aquí, pero ha sido un trimestre muy corto y muy ajetreado, sin tiempo para descansar o pensar.

Esta semana os comentaremos las nuevas novedades que ya se divisan en el horizonte para la #TemporadaFlamenca2020, pero hoy, quería compartir con vosotros unos pedacitos de mi Feria de Abril y Feria de de Dos Hermanas.

Siempre digo que he pasado una feria estupenda, pero he decir, que la de este año, ha puesto un listón muy alto. Y no me refiero a estilismos, sino a vivencias. Rsulta curioso que el año que más alejada del postureo he estado, ha sido de lejos, una de las mejores feria de mi vida y se lo debo todo a las personas que me han acompañado.

Como ya sabéis, cada año diseño y confecciono mi traje de flamenca. Es algo que me hace muy feliz. Y, aunque sé que algún día llevaré mi propio traje de firma al real, mientras tanto disfruto del proceso de creación de mis propias ideas. Además, me parece fundamental tener nociones básicas de costura para poder opinar sobre un tema tan característico. De esta manera, puedo alejarme de los “entendidos” que se suben al carro de opinar sobre moda flamenca únicamente durante un mes al año, sentando cátedra sobre cuál es color de moda o quiénes son las mejores vestidas, sin saber lo que es una poner una tela al biés, o la diferencia de un volante de capa o en espiral.

Nunca pensé que acabaría con un traje en color pastel. Siempre he renegado de ellos. Me gustan los colores vívidos y saturados, pero algo hizo clic el año pasado, que decidí que mi próximo traje sería… ¡celeste!

Aún estoy muy lejos de confeccionar un traje de manera profesional con acabados impolutos, pero poquito a poco me voy a acercando a la meta. Este año, como tanto hemos visto en pasarela, he optado por un escote asimétrico y una manga de farol. No había confeccionado ninguna de las dos cosas anteriormente y de forma autodidacta y con muuuchos vídeos de youtube, pude dar con el patrón. Eso sí, después de mucha prueba y error.

El vestido está realizado en polytecno, que se ha convertido en mi tejido fetiche (casas de telas, POR FAVOR, ¡polytecno en lunares el año próximo!) y seis volantes realizados con organdí. Como último detalle, añadí un enrejado de flecos al hombro que quedaba descubierto para así poder disimular la tirante del sujetador. Admito que el organdí no ha dado todo el volumen que me hubiese gustado, y además, este año no estoy en mi mejor forma física pero el resultado no ha quedado mal del todo. ¿Verdad?

Yo ya estoy pensando en mi futuro diseño, que espero lleve lunares, ya que llevo dos años de vestidos lisos. A ser posible, en coral, aunque la decisión sigue abierta.

Quería terminar este post agradeciendóos tanto a diseñadores como a lectores, el apoyo que me habéis dado en redes en una temporada algo polémica y por qué no decirlo, desilusionante. Nosotros sabemos quiénes somos, una vez más ¡GRACIAS!

Y tú, ¿qué opinas?

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